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Pobre de mí...

¿Cuántas veces nos hemos atrapado en el loop infinito de quejarnos por lo que nos falta, sin realmente hacer algo para cambiarlo? El eterno discurso de "no tengo suficientes oportunidades", mientras, oh sorpresa, encontramos la manera de evadir cualquier esfuerzo real. La verdad es que en algún punto entre querer y obtener, nuestra lógica decide apendejarse un rato, dejándonos en un estado de autocompasión y expectativas irreales.


Y aquí la realidad, esperar resultados distintos haciendo exactamente lo mismo es como querer sacar abdominales marcados sin tocar una pesa. Es querer que tu cuenta bancaria crezca mientras pasas la tarjeta en cada capricho que se te cruza. ¿Quieres más y mejores herramientas de vida? Bueno, pues igual hay que cambiar esos 18 videos de TikTok por algún curso en línea que realmente te aporte algo.


No es ciencia espacial. Es de lo más lógico y sencillo, pero por alguna razón, cuando se trata de aplicarlo a nuestra vida, la cosa se complica. Y no, no estoy aquí para decirte que está mal relajarse y disfrutar de lo que te gusta, aunque sea hacer absolutamente nada productivo de vez en cuando. La vida también se trata de encontrar esos momentos. Pero, lo que sí está de la chingada es quedarse luego llorando y señalando con el dedo a todo y a todos, menos a uno mismo, por nuestras propias decisiones y falta de acción.


Así que, sí, esta reflexión es más una catarsis que otra cosa. Un grito al universo (y a quien quiera escuchar) que si realmente queremos ver cambios, si anhelamos esas oportunidades doradas y esos resultados diferentes, pues hay que chingarle, no hay de otra. Y no por un día, una semana o un mes, sino constantemente, a veces sin ver el resultado de inmediato, disfrutando o detestando el proceso, pero siempre avanzando.

Al final del día, el cambio está en dejar de poner excusas y empezar a poner esfuerzo.


Y si eres de los que trae como bandera "es que hablas desde tu privilegio" definitivamente este sitio no es para ti. Todos podemos hablar desde una posición de privilegio, dependiendo el momento, la situación, el contexto y sobre todo la percepción con la que abordes cualquier situación. No es blanco, tonto. Tampoco negro, víctima. Todo es y siempre será GRIS.



¿Quieres resultados diferentes? Ya sabías qué hacer, esto solo es un artículo de blog de una página X.

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